Debatiendo con un decano acerca de la edad física y la edad mental, yo le aseguraba que pasando los treinta años, la vida por delante era "de bajada" pues los achaques comenzaban a aflorar, él me contestó que todo era mental y que a mi edad debería estarme "comiendo el mundo". Y ciertamente la
mente es poderosa, pero... ¿comerse el mundo?, quizá cuando el decano fue joven no se enfrentó a un mundo como el de hoy, donde la competencia es férrea y por lo menos en nuestro país, las influencias y recomendaciones siguen estando por arriba de las aptitudes. Era un mundo en el que las personas podían trabajar para vivir y el salario alcanzaba para mantener hasta
dos familias.

El caso es que me quedé pensando en que yo nunca he querido "comerme el mundo"; tengo que confesar que me gustaría tener mi momento de fama, pero simplemente es un pensamiento banal; tengo la suerte de trabajar en lo que me agrada, me esfuerzo por hacer bien lo que me toca hacer y si me da tiempo gusto de trabajar los detalles y con eso me siento feliz, no siento la necesidad de andar por el mundo ambicionando riquezas, pisoteando gente, explotando trabajadores, engañando amigos y cosas así no'mas para ser el "
Juan Camaney", dicen que quien ambiciona poco consigue poco, pero también dicen que no es mas rico el que mas tiene, sino el que menos necesita... y en una sociedad capitalista obviamente nos tratan de convencer de que la opulencia es la felicidad. Yo solo quiero vivir/morir lo más dignamente que pueda, desarrollarme interiormente y vivir siempre para ayudar/servir a los demás.
Llámenme conformista, aunque no me conformo, porque siempre busco hacer las cosas cada vez mejor. Llámenme mediocre, aunque todos lo séamos de una u otra manera, hace tiempo que le perdí el miedo a esa palabra, simplemente quiero sentirme satisfecho de mis obras y quiero sentirme tranquilo al saber que hice lo que debí hacer, cuando tuve oportunidad de hacerlo.
A mi edad debo estarme comiendo el mundo, pero la verdad, no se me antoja.
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